y tú, ¿Que has pedido por Navidad? - Las Alas de Samotracia
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y tú, ¿Que has pedido por Navidad?

Llegan estos días y vuelven nuestros buenos propósitos. Vuelven a nuestra cabeza, nos sentimos mal, nos (auto)concienciamos pero siempre son sólo eso, PROPÓSITO(S). Porque nunca, o casi nunca terminamos de cumplirlos. Y no hablo de esos de hacer dieta, ir al gimnasio, comer sano y salir a andar no, dejémonos las frivolidades a un lado que hay niños muriendo de frío y de hambre. Hablo de los propósitos más jodidos, los propósitos con nosotros mismos. Ese ¡click! En tu ACTITUD. Los propósitos de cambiar nuestros grados de exigencia. Nuestros niveles de felicidad. Los niveles de empatía con los que nos enfrentamos al mundo y a los problemas. Los grados mínimos de relativizar cada circunstancia o momentos de estrés. Los propósitos de llegar a ser feliz con poco o de disfrutar de las pequeñas cosas. El propósito de ayudar al prójimo. Pues eso, los propósitos más difíciles.

Ahora mismo es Navidad. Y llegará el día 25 de Diciembre, y en muchas calles y hogares lucirán luces y felicidad. Muchos abrazos, muchas fotos, muchas sonrisas, mucha comida en la mesa y muchos brindis por el nuevo año. Esos brindis llenos de ilusión y de nuevos propósitos. Y muchos regalos. Demasiados. Y tú, ¿Que le vas a pedir a los Reyes Magos ésta Navidad? ¿Que necesitas? ¿Que te hace verdaderamente falta?

… piensa, por favor.

¿Ya?

Bien, pues al grupo de personas que han pensando en bolsos, joyas, mucha más ropa para el armario, en ese móvil nuevo, esa bici más ligera y mas cara, esas gafas para completar el outfit o esos tacones caros sin los que ya no puedes vivir les pido un poco de sentido común. Les pido que por un momento se pongan en lugar de ese niño, cercano, de un comedor social de Elche. Elche, porque es mi ciudad, pero para este caso nos sirve todo comedor social del mundo porque todo cumplen la misma función, ALIMENTAR. Pues eso, pensar en ese comedor social al que los padres de ese niño tienen que acudir porque no tienen apenas nada que ofrecer a sus hijo/s. Un plato de comida caliente, algo de abrigo y un poco de ilusión y de esperanza. En el idioma de un niño se llama juguete.

Y no sólo en comedores sociales, en otros muchos hogares ni habrá comida, ni habrá abrigo y es más, en muchos lugares, muchas personas no tendrán este año familia con quien compartir la Navidad. Y eso la hace MUCHÍSIMO más dura. Porque éste mundo es así de ridículo, es así de inhumano. Me da tanta pena ver que aquí mi hijo va a recibir regalos que no va a valorar y en el otro lado del mundo o a dos calles de mi casa habrá una familia que no pueda comprar un regalo a su hijo, o un abrigo, o una buena compra con leche, huevos, galletas y verdura, o no pueda darle una cena que todo padre querría dar a sus hijos en unas fechas tan señaladas y EN EL DÍA A DÍA. ¿Sabéis lo que ilusiona a un niño que apenas tiene para comer una galleta de chocolate? ¿Sabéis como se levanta uno después de haber pasado frío durante toda la noche? Con esos riñones helados y medio malo, sin poder tomarte una pastilla para paliar esos síntomas, sin poder abrigarte para ir al colegio o a trabajar. ¿Lo sabéis? No. Porque somos del grupo de los privilegiados y es ese mismo grupo el que MÁS SE QUEJA. De todo lo que le falta. Y es curiosamente el grupo al que menos cosas le faltan pero es el que más desea. Todo el tiempo.

No os habéis parado a pensarlo. Porque en el fondo os da igual. Hacéis una compra guay en El Corte Inglés, puntual o en el supermercado del barrio. Que quede guay salir con dos bolsas llenas de comida y colgar la foto en Instagram  pero esa ayuda no es real. Hay muchas familias en nuestra misma ciudad a las que puedes ayudar. Y lo sabes. Pregunta a tu alrededor y te hablarán de familias con hijos que lo están pasando muy mal. Y llegan las Navidades y va a ser más triste. Que estamos condenados a la impotencia. A ver imágenes por la tele SIN PODER HACER NADA. Sin que exista una ayuda real que podamos ver y poder traernos a esas pobres familias, totalmente indefensas, a un lugar más seguro. Estamos condenados a sentir esa impotencia y esa rabia que siento yo por dentro cuando pienso que ese mismo podría sucederle a mi hijo. Cuando me imagino a mi hijo pidiéndome un vaso de leche o llorando porque tiene hambre y no poder ofrecerle ¡¡ABSOLUTAMENTE NADA!!!  ¿Sabéis lo que es eso? ¿Sabemos lo que es sentir que no tienes nada que ofrecer a tus hijos?

¿A qué altura estamos poniendo nuestra felicidad? ¿En qué grados medimos las necesidades que tenemos día a día? ¿Nos daremos cuenta algún día que hemos perdido el norte? Que tenemos una vida llena de facilidades, de amor, de cariño, de apoyo, de un edredón por las noches, de cenas de amigas y en familia. De gastarnos dinero que ni tenemos en cosas que no necesitamos.  Y que TENEMOS la obligación de ayudar a las personas que no tienen nada…. En serio, ¿te has planteado que más necesitas para ser feliz?

Yo me muevo. Pero sola no puedo. Muévete. Por favor, estas navidades AYUDA. Cerca de casa. Compra comida (tan tan necesaria). O ropa de abrigo. Un par de mantas. Medicinas. Y si eres de Elche y no sabes cómo ayudar ponte en contacto conmigo. Cualquier ayuda que puedas ofrecer, unida a la mía y unida al resto de personas que se que se unirán a ésta causa, haremos muchísimo. No es más que ir a un supermercado, comprar comida y llevarla a quien más la necesita. Somos muchos y se nos da “de lujo” unirnos por causas buenas y ayudarnos los unos a los otros. Muévete pero muévete y AYUDA.

Así que estoy aquí poniendo toda mi esperanza en estas letras para decirte que aún estás a tiempo. Éstas a tiempo. Y yo estoy aquí, la primera ilusa de la cola. Soñadora. Porque siempre se está a tiempo de ayudar y como dice mi hijo: “Compartir es vivir”. Yo se que suena a locura pero es algo que me caracteriza y vivo con ello. Yo comparto, ¿y tú?

Contacto: elhechodevivirdejasecuelas@gmail.com    Escríbeme. Para dudas, preguntas, para unirte a mi o cualquier cosa que necesitéis, yo llevo años ayudando (pero se queda MUY corto).

Pd: Ojalá el 15 de Enero sea yo la publique vuestras fotos AQUÍ y cuente toda la ayuda que juntos repartimos en las Navidades de 2016. Ojalá.

Alicia. Una soñadora que sigue creyendo en el ser humano, y en ese grado de fuerza y de cambio que sólo llega cuando unos se unen a otros en una misma lucha.

 

 

Alicia
elhechodevivirdejasecuelas@gmail.com
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