Y ella dijo: "Mo Coushla" - Las Alas de Samotracia
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Y ella dijo: “Mo Coushla”

Hace un año estaba loca porque abrieran mi heladería favorita. Estoy enganchada literalmente al café granizado con leche preparada. Fresquito. Y en Marzo 2013 todos mis antojos se centraban en la misma heladería. Café descafeinado y muuucha leche preparada. Era feliz. Con poco era feliz porque estaba embarazada de mi bebé. Apunto de ser madre. Había tenido y tuve, hasta el día 21 de Marzo, lo que todos los libros de Ginecología podrían definir como “el embarazo perfecto”. Mi hijo me quitó el asma, las jaquecas, los miedos. Flotaba él y lo hacía yo. Era una sonrisa andante!!! Me despertaba con sus pataditas. Me dormía con sus pataditas. Nunca estaba sola y entonces, una noche, 20 días antes de la fecha del parto, llegó. Mi vida cambió. Yo misma cambié.

Me hizo grande.
Me hizo fuerte.
Y Me hizo resistente.

Marzo 2014. Estoy muerta de miedo. Ahora estamos Jaime y yo. Él, apunto de cumplir un año. Inocencia. Alegría. Aprendizaje a cada segundo. Es constante. Tenaz. Sin miedos. Sólo es felíz. Yo. Treinta años y una mochila vacía. Ahora en mi mochila sólo cabe él.

No sólo tengo que terminar de crecer yo. De RE-construir-ME. No… Ahora me enfrento a una palabra mayor que la palabra CAMBIO; EDUCAR-LO. Antes era yo. Ahora todo lo que hago tiene su repercusión en él!!!
Está en su momento “voy gateando cual Fórmula 1 y llegó a todas partes antes que tú, mamá!” y yo lo dejo. Lo dejo a sabiendas de que va a caer. Le dolerá y llorará. Me hará pucheritos como diciéndome “Mamá, no me has cogido…” Y lo hago porque creo que la peor educación que puedo darle es la de ser un hombre burbuja. Tiene que curtirse, y a eso, se empieza desde pequeñín.

“-¿Por qué nos caemos papá?
-Para aprender a levantarnos, hijo.”
(Batman Begins)

Y es que para comenzar a ser, primero hay que caer. Y los niños son como pequeñas esponjitas. Es increíble lo rápido que aprenden ¿Por qué nosotros no aprendemos así? Nos robaron la inocencia, claro. Mi parte utópica lo olvida de vez en cuando. Te dan un tortazo un día y ya jamás vuelves a ser lo que eras. Madre mía…. ¿Que voy a enseñarle ahora? ¡¡¡Si estoy llena de cicatrices!!! A veces es frustrante mirarlo y saber que voy a ser un referente. Uno de ellos. Menuda responsabilidad. La madre mala que lo eduque. Lo quiera pero le ponga horarios. La que le repase los deberes y le exija. Le riña. Pero también seré la madre que se lo meta en la cama a las 7 de la mañana. Vea junto a él El Rey León. Lo reciba en casa mientras llega corriendo y gritando “Mamáaaaa! Miraaaa…!!!” Con un folio lleno de garabatos en la mano. Lavarnos juntos los dientes. Correr a su cuarto y abrazarlo cuando tenga una pesadilla. Estar junto a ÉL.

Pero, ¿y si me equivoco? ¿Y si lo hago mal? Va a ser duro y va a ser maravilloso. Y el tiempo no espera. No puedo dejar que me pille el pasado y me atrape, y sentir que he perdido lo mejor que tengo. La oportunidad de aprender de él.

Asi que tranquilo hijo mío, mamá ya se ha vuelto a poner su coraza y está lista para volver a luchar. Esta abollada, pero esa erosión la ha hecho fuerte. Aprenderemos juntos. Caerá uno y tirará el otro e intentaré hacerlo siempre lo mejor que pueda.

Querido hijo, comenzamos la república independiente de nuestra casa.

“Eres una persona herida -me dijo. Eso te hace vulnerable.
-Te equivocas, me hace peligrosa. Yo ya se que puedo sobrevivir.”

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Alicia
elhechodevivirdejasecuelas@gmail.com
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