y de pronto, YO. - Las Alas de Samotracia
125
post-template-default,single,single-post,postid-125,single-format-standard,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,columns-4,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-16.7,qode-theme-las alas de samotracia,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive

y de pronto, YO.

Hay que parar y respirar. Depurarse.

No es algo fácil pero muchas veces, en situaciones importantes de nuestra vida nos acostumbramos a la oscuridad por aquello que dicen de que la tristeza es un vicio y lo que realmente proporciona es soledad.
Al alma. Por que el corazón sobrevive. El corazón acaba sacando la cabeza y dándote un respiro. Pero el alma no, el alma sigue creciendo llena de cicatrices. Como esa puerta llena de golpes que por mucho que la pintes jamás volverá a cerrar igual.
Pero he dicho “creciendo” y como la condición humana te obliga a crecer y seguir creyendo tienes que darle la razón. Tirar de ella y volver a poner una piedra a tu lado y otra y otra y otra, hasta construirte un muro y no volver a mirar atrás. Que la única opción que tengas AHORA es mirar hacia adelante. Es tirar de ti misma. Es seguir cogiendo aire mientras das un paso hacia adelante y si vuelve a ser un paso incierto, tranquila. Párate y respira. Lee unas páginas de un buen libro, toma café calentito en alguna piedra abandonada de la playa, abrigada. En silencio y deja esa pena ahí.
Date un día, no le des mas tregua a los días oscuros, porque, aunque solo la claridad se aprecia en la oscuridad, tú eres la única persona que agarra tu vida, la vive, sufre y sigue.
Memoria selectiva es la puta salida.

Samotracia recupera sus alas.

Alicia
elhechodevivirdejasecuelas@gmail.com
No hay comentarios

Publicar comentario