Érase la envidia... - Las Alas de Samotracia
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Érase la envidia…

¿Que personas crees de verdad que te acompañan tanto en los pesares como en las alegrías?. Todo el mundo cree que el mejor amigo es aquél que está dispuesto a pasar noches en vela contigo, acurrucado en tu sofá, o cogiéndote la mano mientras escucha lo vacía que se ha vuelto tu vida y que, sin saberlo, ya nada volverá a ser como era antes. Error. En mi opinión eso es fortalecedor pero muy pocos reparan en que la verdadera amistad es aquella que también es capaz de soportar las suertes ajenas, cuándo la vida propia se derrumba por momentos. ¿Cuántos amigos o amigas has tenido cerca para compartir un momento mágico en tu vida y, además de ello, se han alegrado de verdad por tí? y no esa alegría de “enhorabuena! Te lo mereces!” No, es alegría que se marca en los ojos, que sale del corazón y es un ” de verdad, que me alegro muchísimo por tí, ya te tocaba” ¿Cuántos?
En mi último año he sido testigo de ese tipo de escenas, que cada día me rodean más. Porque lo difícil no es estar en las penas con tus seres más queridos, sino convivir con las alegrías de estos y además, compartirlas y desearles lo mejor. Es difícil porque siempre abunda desde los restos efímeros, la envidia. El querer más que el prójimo, el desear eso que él tiene. Alegrarse de cara a los demás, pero madecirlo por detrás, con otros amigos y añadiendo su versión de las cosas. MuyPocos. Seamos realistas. Esto nos va a acompañar siempre, ahora hay que aprender a darse cuenta de con quién contar o a quién descartar porque el camino que se presenta es largo y es mejor tener una mano que no se suelte según sean los acontecimientos.

Alicia
elhechodevivirdejasecuelas@gmail.com
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